Conozca los 11 SINTOMAS que indican este problema
Sin embargo, antes que nada es importante que no exagere su reacción al constatar que en efecto usa drogas o alcohol. De esta reacción inicial depende que encuentre efectivamente una solución al problema o que éste se le vaya de las manos.
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Tiende a estar solitario más de lo acostumbrado.
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Ha cambiado sensiblemente su personalidad habitual y/o su estado de ánimo: ¿Es dado a abruptos cambios de humor? ¿Es ahora imprevisible su conducta? ¿Es agresivo?
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Se está volviendo repentinamente indiferente, desubicado o difícilmente asume sus responsabilidades.
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Ha disminuído su interés o rendimiento en la escuela, los deportes, sus actividades sociales o si hay ausentismo en la escuela.
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Está perdiendo a sus amigos de siempre y ahora sale con adolescentes que beben o de apariencia estrafalaria.
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Le es imposible decir en que gasta su dinero, o tiene ahora el hábito de robar.
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Defiende el derecho a beber, argumentando que "todos" lo hacen, que es la "onda" ir a antros y videobares donde hay barra libre.
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Se ha vuelto mentiroso o evita contestar cuando se le pregunta en donde ha estado.
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Presenta síntomas físicos como: ojos rojos, tos, aumento o pérdida de apetito, insomnio o exceso de dormir, ansiedad.
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Ha perdido interés en apariencia y aseo personal.
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Hay señales obvias de uso de alcohol o drogas en su habitación, en la cochera, en el auto, en el estéreo, o en las bocinas. Por ejemplo, colillas raras, papelitos enrollados o doblados como pequeños sobres, bolsitas con restos de polvo blanco o con mal olor, pastillas o cápsulas extrañas, cucharitas, clips doblados, gotas para los ojos, etc.
Los cambios de conducta son propios de la adolescencia, por lo que algunas de las características señaladas no significan necesariamente que su hijo tenga problemas de drogas o alcohol. Pero es mejor prevenir que lamentar. Si su hijo muestra tres ó más cambios como los señalados, recurra a un asesoramiento profesional.
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